Solar de larga tradición
histórica, además tiene un notable valor arquitectónico y artístico, que se
remonta por lo menos a comienzos del siglo xvII
La hermosa mansión fue residencia y uso de todos los que se
sucedieron en el Mayorazgo hasta la independencia. En 1900 fue subdividido un
sector donde se remodelaron o edificaron los altos que entonces colindaban con
la Casona de Herrera. Muy deteriorada, fue adquirida en 1950 por don Jaime de
Orbegoso, quien realizó una notable obra de reconstrucción llevándola a su
aspecto actual y dando así inicio, como pionero, a la revaloración de las
viejas y abandonadas casonas trujillanas. En diciembre del 2005 pasa a ser
propiedad del Banco SCOTIABANK. La
secuencia de la casa era la siguiente: sala enladrillada, el oratorio, cuarto
de dormir, cuadra y la de Obispos y pieza de estudios. Es curiosa la
denominación "sala de Obispos", única que se conoce y que quizás se
refiere a una galería de retratos de estas dignidades. Se registra también
"el coro del oratorio pequeño, con una ventana y una puerta".
Finalmente un manantial con su escalera de cal y canto y su jardín.
La
restauración se llevó a cabo a partir de 1950 por don Jaime de Orbegoso. En el
interior se hizo importante obra de restauración en los varios ambientes,
especialmente en toda la carpintería de madera. Se sustituyeron los sencillos
pies derechos de madera que se encontraron en el primer patio por bellas
columnas de capiteles corintios y zapatas talladas, que se rescataron de los
claustros del desaparecido convento de San Agustín.